En el mes que llevo acá he conocido gente de muchas partes del mundo (India, Bangladesh, Francia, Taiwan, Bulgaria, Puerto Rico, Albania, Alemania, Rumania y hasta E.E.U.U), y me causa muchísima curiosidad lo mucho que nosotros los colombianos nos parecemos a las personas de Europa del este, del medio oriente y de esa parte de Asia en donde no tienen los ojos rasgados, y lo diferentes que somos a los norteamericanos y a los europeos (de occidente). Uno pensaría que por la cercanía geográfica y comercial con los últimos (o más bien la lejanía con los primeros) un colombiano debería ser más parecido a un gringo que a un indio (de la india). Pues resulta que no. Somos unos indios.
Algo tan simple como una sonrisa al saludar, un chistesito en medio de la conversación sólo porque “¿por qué no?”, la manera de almorzar o los gestos al hablar. Es realmente impresionante ver cómo nuestra manera de ser se parece tanto a la de unas culturas que, hasta donde yo tengo entendido, han compartido muy poco con la nuestra. Tenemos un sentido del humor muy similar, somos escandalosos y amigueros, cariñosos, sonrientes; hasta el arroz con leche lo compartimos.
Pero las cosas van más allá. Estoy realmente sorprendido porque, al igual que los indios (de quienes yo había escuchado maravillas), los colombianos son considerados excelentes trabajadores, responsables y desinteresados. ¿Seguro? ¿Colombiano? ¿De Colombia? ¿No será Columbia? Pues resulta que sí, así es. Me di cuenta de que el colombiano acá es como el indio (nuevamente, de la india). Lo quieren, lo buscan y lo respetan. Recuerdo sentir un inmenso orgullo hace unas semanas cuando el director del grupo hizo una mención pública al trabajo de un colombiano, no sólo por la calidad de su trabajo sino por la manera en que él lo ha orientado para facilitar y mejorar el de los demás. ¡Mucho Indio!
Yo siempre había pensado que los colombianos eramos una manada de indios, pero del tipo de indio que no es indio sino "vivo" y eso siempre me molestó. Me causaba fastidio encontrarme con indios en la calle, esperando a ver cuál indio iba a hacer la indiada más grande y cuántos indios se la iban a aplaudir. ¿Cuántos indios se habrán colado en transmilenio mientras yo escribo este artículo? Yo sí era de los que creía que vivir en Colombia era vivir en Iguazolandia.
Pero me he dado cuenta de que podemos ser otro tipo de indios. Los indios trabajadores, pilos, generosos, familiares, alegres... indios como los indios de India. Indios que en lugar de querer ser primeros autores en un artículo científico, trabajan de manera colaborativa para sacar el mayor provecho de su trabajo y de el de los demás. Indios que tienden la mano a quien tiene problemas y no lo patean para coger ventaja. Indios que respetan tanto a los demás que son capaces de decir las cosas con sinceridad, no para restregarle un error al otro sino para que éste mejore y crezca. Indios que no se matan por una empanada.
Los colombianos tenemos muchas capacidades y fortalezas, y no tenemos que envidiarle nada a nadie. Lo triste, creo yo, es que tenemos metido en la cabeza que somos malos, brutos, pobres y feos, y no es sino hasta que compartimos con otras culturas que nos damos cuenta de que las cosas no son así.
No está mal que los colombianos seamos indios. Lo importante es que seamos un tipo de indios del cual nos podamos sentir orgullosos.
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