Algo que me ha sorprendido durante mi experiencia académica en Cornell es la libertad de acción que tenemos los investigadores, al menos dentro del Zhang Group. No hay horarios de trabajo definidos, ni itinerarios rigurosos con cada paso a seguir; solo tenemos un objetivo claro al que debemos llegar utilizando la creatividad y la experiencia (y la ayuda de nuestros superiores cuando se hace necesaria). Este nivel de libertad es conveniente porque se ajusta al carácter dinámico e impredecible del proceso investigativo, pero también demanda gran responsabilidad para utilizar el tiempo adecuadamente.
Otra cosa sorprendente es la informalidad en las relaciones, que se evidencia, por ejemplo, en las reuniones semanales en las que todos los miembros participan y aportan ideas sin importar su nivel de formación. Incluso hay comida para todos (generalmente traída por los estudiantes de doctorado). Siendo una de las mejores universidades del mundo, me imaginaba que habría más control, más burocracia, más jerarquías; pero, pensándolo mejor, es posible que sea la ausencia de estas cosas lo que acelera la evolución de la institución.
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